( Foto del gran Manu Moreno con un aficionado islandés en la zona Vip de la Artillería Naranja donde se degustó deliciosa Longaniza de Graus en el descanso)
La
fiesta del balonmano de la Comunidad terminaba con un "asalto
deportivo" al Príncipe Felipe por parte de BM Huesca. Poco que decir
nada más que los oscenses fueron mejores, supieron exprimir al máximo
sus virtudes y acortar las del rival.
Tuvieron un mejor
análisis DAFO del partido ( Identificaron las Debilidades del Rival,
neutralizaron las Amenazas naranjas, Escogieron sus Fortalezas y
aprovecharon las Oportunidades) así de sencillo, así ganaban el partido.
Nolasco y sus chicos llegaban después de un dura derrota en casa en los
últimos instantes, de esas que te dejan tocado pero no se noto.
Supieron, como decía uno de sus jugadores, demostrar que son más equipo
para salir del momento complicado, que con el viento a favor.
Y así
no se vinieron abajo, con la espectacular salida del equipo local,
pusieron su velocidad de crucero y empezaron en poner en práctica el
plan DAFO. Sabían que hay dos jugadores en un momento dulce con el gol,
Saubich y Ruiz, y los aprovecharon y además encontraron la conexión con 6
metros y la aportación de Bartolomé y el seguro defensivo de Julio
Rodríguez en la portería. Eso y unas gotitas, de Grau, de Espigol, de
Ancizu, de cualquier que saliera del banquillo, que salió y puso su
granito de arena en el objetivo de la victoria.
Defendieron como
leones, lo que permitía el reglamento y los que lo quisieron aplicar o
no, pero todos se sintieron importantes en la labor de tapar el
lanzamiento exterior del Bm Aragón, en no hacer sentir cómodo a Vigo en
la dirección, en cerrar el camino a los 6 metros con Asier ó Javi
García.
Todos en una misma labor, todo con las pilas puestas, con
sensación de sentirse importante, algo que quizás faltó en el lado
contrario.
Y es que en el mismo partido leído desde el lado
contrario, el equipo naranja no supo aprovechar la inercia de salida y
se fue dejando enmarañar en mitad del tablero de la partida. En
ocasiones la colocación de las fichas de la muralla defensiva, no fue la
más adecuada, en otras se sobrecargo de minutos a aquellos que pese a
que su calidad les permita hacerlo, están forzado y tirando de la
reserva, en situaciones que quizás pueden ahorrar energía, si se tiene
en cuenta que hay otras opciones en el banquillo.
Eso sí se ponen en
práctica y se hace estar a todo el mundo con la sensación de
implicación, con la sensación que si salgo voy a poder aclimatarme al
partido, jugar y aportar, no que si salgo me la estoy jugando en una
acción , para volver a sentarme y no participar nada.
Eso o la
lectura DAFO del rival, y saber frenar de algún modo sus principales
peligros, secar sus fuentes de gol parando a sus hombres claves y
acciones de ataque como el contraataque.
En una rápida lectura del
partido, los mismos 60 minutos, en un lado se hicieron mal, las cosas
que en el otro se hicieron bien. Eso como punto de comienzo de lo que
pasa en la pista, iguala la teórica diferencia de potencial de uno y
otro lado.
Con las armas más igualadas, normalmente gana el que no
deja de creer que puede hacerlo, como ejemplo claro Miguel Indurain, que
nunca se volvía loco, por muy complicadas que estuvieran las
circunstancias de carrera y seguía a su ritmo, sin precipitaciones, con
su marcha regular y confiando en sus fuerzas, buscando el objetivo
anhelado, creyendo que podía, que iba a demostrar que era el mejor y así
hizo leyenda.
No se bloqueaba como parece que le pasa en algunos
partido a los jugadores del BM Aragón, que ante una "dificultad
montañosa" de media montaña parece que afrontan el ascenso al Tourmalet,
y nada más lejos, sólo hay que recordar que la fuerza radica muchas
veces en la cabeza, aplicar como un mantra " donde no te lleven las
piernas, tira de cabeza" pero es importante que la cabeza este fresca
creyendo que se puede y pueden. Como ejemplo claro de esto, lo que
hicieron ayer de los jugadores de BM Huesca, creer que se podía, confiar
en sus fuerzas, no volver locos, y así ganar la batalla.
Y por
último un aplauso muy fuerte a todos los que presenciaban este duelo, a
todos los que esta vez estuvieron a la altura, afinando las gargantas y
centrándose sólo en animar, en compensar las fuerzas que pudieran fallar
a los suyos, con la energía de sus gargantas.
FDO.- LA LECTORA